salmos-3-3

Nuestro escudo Protector

Salmos 3 Reina-Valera 1960

!!Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!
    Muchos son los que se levantan contra mí.

Muchos son los que dicen de mí:
No hay para él salvación en Dios. Selah

Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;
Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.

Con mi voz clamé a Jehová,
Y él me respondió desde su monte santo. Selah

Yo me acosté y dormí,
Y desperté, porque Jehová me sustentaba.

No temeré a diez millares de gente,
Que pusieren sitio contra mí.

Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío;
Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla;
Los dientes de los perversos quebrantaste.

La salvación es de Jehová;
Sobre tu pueblo sea tu bendición. 

Muchas veces nos sentimos así, con todo el mundo en contra, con muchos dedos señalándonos, que decimos ¿dónde está Dios? Quien escribe este salmo es David y él estaba con la minoría, los enemigos de David eran diez miles y todos trataban de causarle daño… ¿Qué hizo David cuando todo estaba en contra? Confió en la misericordia de Dios, le pidió a Dios
que sea su escudo, su gloria y quien levante su cabeza.
v.3-4 “Pero tú, oh Señor, eres un escudo que me rodea; eres mi gloria, el que sostiene mi cabeza en alto. Clamé al Señor, y él me respondió desde su monte santo.”

Tu tienes que estar confiado porque los grandes propósitos de Dios siempre prevalecerán a pesar de tus enemigos, Dios nos protegerá, tu confianza en Dios se afianzará cuando vayas a escuchar lo que tiene que decirte en su presencia. Cuando lo busques de todo tu corazón. No existe mejor escudo que Dios, no conocerás mejor gloria que la de Dios, nadie te sostendrá tan fuerte como tu Dios, cuando estamos en pedazos sus manos de amor hacen que se junten todas las piezas. Las cosas se ponen difíciles, es la ley de
la vida pero es el momento perfecto para clamar a Dios, para decirle ¡Te necesito en mi panorama!

Podemos dormir tranquilos, podemos trabajar tranquilos, podemos estar confiados en que Dios cuida de nosotros.V.5 “Me acosté y dormí, pero me desperté a salvo, porque el Señor me cuidaba.”
¡Qué mejor ángel guardián que el mismo Dios! Es horrible tener insomnio, pero Dios aquí nos promete que dormiremos en paz, descansaremos en sus brazos y nuestros sueños serán placenteros, porque Dios mismo nos cuida. La seguridad de una oración contestada siempre trae paz, es fácil dormir cuando sabemos que Dios tiene el control de todas las circunstancias.
v.7-8 “¡Levántate, oh Señor! ¡Rescátame, Dios mío! ¡Abofetea a todos mis enemigos! ¡Destroza los dientes de los malvados! La victoria proviene de ti, oh Señor; bendice a tu pueblo.” Pide la intervención de Dios, dile ¡Levántate por mi! ¡Ayúdame! ¡Rescátame! Y no pidas venganza, pide la
justicia de Dios. Recuerda la victoria proviene de Dios.

Bendiciones

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