MATEO 2-11

Nuestra mejor Ofrenda

Mateo 2:11 Reina-Valera 1960

11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

La Biblia nos habla de unos sabios procedentes del Oriente, quizá eran astrónomos o sacerdotes, llamados en aquella época “MAGOS”. Estudiando las estrellas, fueron guiados por el Espíritu Santo y quisieron ir a presenciar el evento más grandioso: el nacimiento del Rey de Reyes y Señor de Señores”. Estos hombres por lo visto importantes e instruidos sabían muy bien lo que querían. Su pregunta fue tajante ¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? –preguntaron–. Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo” (Verso 2). No les importó recorrer distancias lejanas para adorarle. A través de ellos podemos aprender diversas cosas: reconocer a Jesús como el Rey ; rendirse ante su autoridad, sabiendo que Jesús era mayor que ellos o cualquiera de nosotros; disponer el corazón para dejarse guiar por el Espíritu Santo (en el caso de ellos una estrella los dirigió hacia Belén). Llenarse de alegría al encontrarle; humildad para adorarlo, “y postrándose lo adoraron” (verso 11); presentarle nuestra mejor ofrenda. “Abrieron sus cofres y le presentaron como regalos oro, incienso y mirra” (verso 11). El oro representa su naturaleza real: dignidad, realeza, autoridad y soberanía como hombre. El incienso representa la naturaleza divina de Jesús, símbolo de la oración figurada en la alabanza, la gloria, el honor y el poder de Jesús. La mirra representa la naturaleza humana de Jesús. Su amargura y dolor; la humillación plena del sufrimiento de Cristo y posterior muerte. Sigamos el ejemplo de estos sabios y ofrezcámosle nuestra vida como la mejor ofrenda ya que su misión precisamente con su nacimiento era venir en rescate de muchos.

Bendiciones

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