SALMO 1-1-3

El hombre Justo

Salmos 1:1-3 Reina-Valera 1960

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
    Ni estuvo en camino de pecadores,
    Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.

La Biblia nos enseña la dicha que recibe el hombre, cuando hace las cosas al modo de Dios. La persona prudente y madura que no se deja guiar por los malos consejos, ni anda buscando lo no perdido en medio de habladurías y chismes. 

El hombre que prefiere deleitarse en la Palabra de Dios, antes de ir tras los llamados “amigos” que en vez de proporcionarle bien, causan divisiones y disgustos en su vida. Amigos que incitan al trago al adulterio, a proferir sandeces y que en últimas no le dejarán nada positivo. Cuando el Espíritu Santo llega a nuestra vida, se encarga de instigarnos para no caer en pecado y de esa manera ir educándonos para buscar la sabiduría que se encuentra en el verdadero temor al Señor. Es decir, se toma la tarea de conducirnos por el camino correcto, a medida que vamos alimentándonos de su bendita Palabra. 

Será como árbol plantado junto a la corriente de un río, donde sus hojas jamás se marchitarán. Eso es exactamente lo que le ocurre a quien se acoge bajo la disciplina del Señor. Su vida es aquel árbol que nunca se seca; el río de vida siempre estará fluyendo para darle nuevas fuerzas y renuevos. Sus problemas (sus hojas) reverdecen y se tornan en bendiciones porque la fuente del Espíritu estará ahí, para regarla y es inagotable. Bienaventurado quiere decir doblemente dichoso, doblemente bendecido. El Señor cuida ese camino. Sigue por él sin desviarte, que al final llegarás a la meta deseada.

Bendiciones.

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