PROVERBIOS 29-17

Disciplinar a nuestros Hijos

Proverbios 29:17 Reina-Valera 1960

17 Corrige a tu hijo, y te dará descanso,
Y dará alegría a tu alma.

Es responsabilidad de los padres educar a los hijos bajo los parámetros de Dios. A través de toda la Biblia se nos exhorta a cumplir este mandato. El primer ministerio nos corresponde realizarlo en casa con nuestros hijos “porque el que no sabe gobernar su propia familia, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?” (1ª. Timoteo 3:5).

Tener hijos no es tan fácil. por la responsabilidad tan grande que se tiene delante de Dios, para criarlos con sabiduría en el temor de Él. Levantarlos y dejarlos ya hombrecitos y mujercitas que sepan conducirse en este mundo agitado y cada vez más desordenado, no es tarea fácil.

La educación de los hijos, es un “tire y afloje”. No se puede ser tan benevolente y elástico en especial cuando los niños están en sus primeros años, porque ellos son sagaces y nos cogen delantera. “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará” (Proverbios 22:6); pero tampoco Dios nos llama a ser tiranos y crueles; debemos manejar un equilibrio exacto pidiendo en todo momento la sabiduría y el discernimiento de Dios “y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos” dice Efesios 6:4 y más adelante “No exasperen a sus hijos” en Colosenses 3:21

Algo importante, que sucede a menudo en hogares cristianos es taparles a nuestros hijos el mundo. Con frecuencia se cae en el error de volvernos fanáticos y resulta que todo lo que hacen se nos convierte en “pecado”. Cuando ellos crezcan y tengan la oportunidad de ver otras cosas se nos van a descarriar por completo por haberlos tenido tan restringidos.

El amor y la disciplina son las bases de una buena educación. El padre que ama a su hijo lo corrige. “La vara de la disciplina imparte sabiduría” (Proverbios 29:15). Actualmente se dice que un padre no puede pegarle a su hijo porque según los analistas modernos y psicólogos los niños y jóvenes se frustran. Si de hijos no sabe Dios que es nuestro Padre Celestial, ¿quién puede saberlo? Entonces, “no dejes de disciplinar al joven que de unos buenos azotes no se morirá” (Proverbios 23: 13). “Unos buenos”, no para matarlo y descargar toda la ira en ellos, porque entonces, este castigo no conduciría a nada útil; al contrario creará en los niños y jóvenes más rebeldía, resentimiento y complejo de culpa. La corrección debe hacerse en amor y explicándole al niño porqué se le castiga. Desafortunadamente, como padres cometemos muchos errores en la educación de nuestros hijos, damos largas y largas y cuando ya reaccionamos, descargamos toda la furia sin tener en cuenta que fuimos nosotros los primeros en fallar.

Bendiciones

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