JEREMIAS 17-9-10

Corazón Engañoso

Jeremías 17:9-10 Reina-Valera 1960

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

El ana­li­zar la na­tu­ra­le­za del co­ra­zón es de­ci­si­vo en pers­pec­ti­va de lo efec­ti­va que pue­de ser la Pa­la­bra de Dios en nos­otros. Fre­cuen­te­men­te no co­no­ce­mos nues­tro pro­pio co­ra­zón, ¡pe­ro el Se­ñor sí lo co­no­ce! De­be­mos cues­tio­nar la ma­ne­ra en la que re­ci­bi­mos la Pa­la­bra de Dios en nos­otros. ¿Se­rá que tú y yo nos des­po­ja­mos del te­mor, del des­á­ni­mo y del pe­ca­do de nues­tro co­ra­zón an­tes de dis­po­ner­nos a re­ci­bir la Pa­la­bra? San­tia­go 4:7-8 nos ex­hor­ta: “So­me­te­os, pues, a Dios; re­sis­tid al dia­blo, y hui­rá de vos­otros. Acer­caos a Dios, y él se acer­ca­rá a vos­otros. Pe­ca­do­res, lim­piad las ma­nos; y vos­otros los de do­ble áni­mo, pu­ri­fi­cad vues­tros co­ra­zo­nes.” Es­tas son cua­tro co­sas que el Se­ñor nos exi­ge. Te pi­do que ob­ser­ves la se­cuen­cia de las ór­de­nes de es­te ver­sí­cu­lo y que las obe­dez­cas, de lo con­tra­rio, es­ta­rás de­jan­do de re­ci­bir Su pa­la­bra. Pri­me­ro: re­sis­te al ene­mi­go en el nom­bre de Je­sús. Se­gun­do: acér­ca­te a Dios. Ter­ce­ro: pu­ri­fí­ca­te por la pre­cio­sa san­gre del Cor­de­ro. Cuar­to: san­ti­fi­ca tu co­ra­zón in­cons­tan­te.

Si pro­ce­des de esa for­ma, en­ton­ces el te­rre­no de tu co­ra­zón que­da­rá pre­pa­ra­do, en la for­ma en que el Se­ñor Je­sús lo des­cri­be en la pa­rá­bo­la del sem­bra­dor. Si no lo ha­ces, en­ton­ces te en­ga­ñas a ti mis­mo. San­tia­go 1:26 ad­vier­te que quien ha­ce tal co­sa “en­ga­ña su co­ra­zón, la re­li­gión del tal es va­na.”

Bendiciones.

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