SALMO 86-11

Búscalo todos los días

Salmos 86:11 Reina-Valera 1960

11 Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad;
Afirma mi corazón para que tema tu nombre.

El rey David, a pesar de las muchas pruebas por las que a diario se enfrentaba, nunca bajó la guardia en sus oraciones y clamor a Dios. El tenía muy claro que el Padre Celestial lo escuchaba y abría su corazón ante Él. Era sincero y se mostraba tal como era. Por algo se dice de él que tenía un corazón conforme al corazón de Dios. Tal vez, porque se conocía, estaba alerta y dispuesto siempre a reconocer dos cosas: primero quién era Dios y por consiguiente le rendía adoración y exaltación; segundo, a suplicarle y llorarle para que por encima de toda dificultad, se comportara rectamente. 

Su confianza en el Dios Altísimo enseñado por sus antepasados le inspiraba a no decaer y seguir adelante. Debemos aprender que cuando nos lleguen circunstancias adversas y estemos pasando lapsos muy dolorosos, es el momento exacto para demostrar nuestra fidelidad e integridad ante Dios, así Satanás no aprovechará estas situaciones para desviarnos del camino. 

Pero como somos débiles y nuestra naturaleza carnal acecha incansablemente, tenemos que ser honestos y pedirle al Señor instrucción y consejo para mantenernos en esa integridad.

Bendiciones

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