Limpia tu Corazón

Josué 22:5 Reina-Valera 1960

Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y le sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma.

Indiscutiblemente el rendimiento total de nuestra vida a Dios y sus mandamientos nos garantiza una vida victoriosa, no solamente para nosotros, pero, aun nuestros hijos y sus hijos, hasta la cuarta generación disfrutaran la bendición de Dios.

Al final de sus días, Josué examina la condición del corazón del pueblo y para su dolor descubre que no era recto delante de Dios. Probablemente en lo externo eran una nación que cumplía con los ritos de la religión, tales como los sacrificios, las fiestas, y otras ordenanzas, pero la nación retenía en su corazón muchas cosas que a la postre serian su perdición. Por esta razón Josué los desafía recordándoles las cosas que les dieron la conquista de la tierra prometida y que les ayudarían a mantenerse en victoria. Solamente guardad cuidadosamente el mandamiento y la ley que Moisés, siervo del SEÑOR, os mandó, de amar al SEÑOR vuestro Dios, andar en todos sus caminos, guardar sus mandamientos y de allegarse a Él y servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma. 

A pesar de todas las advertencias que Josué le había hecho al pueblo de consagrarse solamente para Dios, ya que Él es un Dios celoso, todavía el pueblo se mantenía adorando a otros dioses. Ahora pues, temed al SEÑOR y servidle con integridad y con fidelidad; quitad los dioses que vuestros padres sirvieron al otro lado del río y en Egipto, y servid al SEÑOR. (Jos. 24:14) A pesar de que ellos lo negaban, Josué tuvo que insistirles varias veces para que reconocieran su error, Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir al SEÑOR, porque Él es Dios santo, Él es Dios celoso; El no perdonará vuestra trasgresión ni vuestros pecados. Si abandonáis al SEÑOR y servís a dioses extranjeros, Él se volverá y os hará daño, y os consumirá después de haberos hecho bien. (Jos. 24:19-20)

Después del desafío de Josué el pueblo volvió a jurar fidelidad al Señor, pero solamente fue de “labios” porque no fueron fieles en cumplir sus promesas.

Esta historia es una advertencia para todos nosotros, ya que las palabras no son suficientes si no están acompañadas de actos que las respalden. 

A pesar de que el pueblo decía no poseer ídolos paganos, la realidad era que si los poseían. Josué les describe las consecuencias si no se volvieran a Dios de todo corazón, ciertamente sabed que el SEÑOR vuestro Dios no continuará expulsando a estas naciones de delante de vosotros, sino que serán como lazo y trampa para vosotros, como azote en vuestros costados y como espinas en vuestros ojos, hasta que perezcáis de sobre esta buena tierra que el SEÑOR vuestro Dios os ha dado. (Jos. 23:13) 

Es tiempo de limpiar nuestros corazones de toda inmundicia, pecado, rebelión e iniquidad y servir al Señor de todo corazón y poder recibir sus riquezas en Gloria.

Bendiciones.

 

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