La falta de constancia nos lleva al fracaso

Jueces 3:7-9 Reina-Valera 1960

Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehová, y olvidaron a Jehová su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera.

Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los vendió en manos de Cusan-risataim rey de Mesopotamia; y sirvieron los hijos de Israel a Cusan-risataim ocho años.

Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová levantó un libertador a los hijos de Israel y los libró; esto es, a Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb.

Una vida inconsistente siempre producirá fracaso en toda persona. No importa lo que estemos haciendo o en qué área de la vida se aplique este principio; ya sea en la relación matrimonial, los negocios, estudios, o nuestra relación con el Señor; la inconsistencia está divorciada del éxito.

La cita bíblica de hoy, nos da el patrón repetitivo que los hijos de Israel estuvieron viviendo después de que Dios les permitió entrar a la tierra prometida. Constantemente se volvían a Dios en arrepentimiento y constantemente se apartaron de Dios, Los israelitas hicieron lo que ofende al Señor; se olvidaron del Señor su Dios, y adoraron a las imágenes de Baal y de Aserá. (Jueces 3:7 NVI) Esta fue una constante en la vida de la nación. Mientras que tenían problemas clamaban a Dios para que los librara de sus adversarios, pero una vez que Dios respondía y tenía paz, rápidamente se olvidaban de El y seguían otros dioses. La consecuencia de esta inconsistencia es que Dios retiraba su bendición y protección del pueblo, y permitía que sus enemigos los vencieran.

Lo terrible esta constante opresión es que en ningún momento esto era la voluntad de Dios para su pueblo. Ellos no habían sido liberados de Egipto para estar constantemente bajo la opresión de los pueblos enemigos. Dios claramente les había prometido que estaría con ellos, y que ellos deberían de poseer la tierra. Mas ahí en la tierra de la promesa, constantemente estaban bajo opresión, persecución, y tragedia, porque no fueron constantes en honrar a Dios, ni tampoco hubo constancia en su obediencia a la palabra que Dios le había dado por medio de Moisés.

Hay personas que conocen de Dios, que han experimentado la gracia y el amor de Dios en sus vidas, sin embargo, viven vidas en constantes problemas, no tienen la paz ni el gozo de Dios, porque en su inconstancia han permitido que el pecado, su inconstancia y por no vivir una vivir una vida de fe en sus promesas, viven una vida de escasés en medio de la abundancia de Dios. Viven llenos de temor y angustia aun después de haber experimentado la paz de Dios. El pueblo de Israel después de sufrir la opresión del enemigo, siempre clamaban a Dios y le pedían que los libertara de la opresión de sus enemigos, Pero clamaron al Señor, y él hizo que surgiera un libertador, Otoniel hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb. Y Otoniel liberó a los israelitas. (Jueces 3:9 NVI) Cuando llegaba el momento de la aflicción y ya no soportaban la persecución o la opresión de sus enemigos, el pueblo clamaba a Dios y Dios siempre respondía a sus oraciones. Dios en su infinita misericordia se acordaba de la aflicción de su pueblo y respondía mandando un caudillo que los llevara al arrepentimiento, los regresaba a los caminos de Dios, y los libertara de la aflicción a que sus enemigos los tenían sometidos. 
Gracias que Dios escucha nuestra oración en la hora de la prueba y la aflicción, pero lo terrible es que esto era una constante en la vida de la nación: El ciclo se repetía constantemente, clamaban Dios para ser liberados, Dios actuaba a su favor, luego ellos se volvían a olvidar de Dios, entonces Dios permitía que ellos cosecharan el fruto de sus acciones, y luego venían los problemas a sus vidas. Este era un círculo vicioso en el cual los hijos de Dios parecía que no podían escapar.

Su inconstancia en servir a Dios con todo su corazón los llevo a vivir una vida de altibajos. A la luz de lo que hemos aprendido en los pasajes de este día, necesitamos servir a Dios con constancia en nuestra devoción, pasión, obediencia a su palabra, para poder vivir una vida “agradable” a sus ojos. Seamos constantes en el crecimiento y la fidelidad a Dios.

Bendiciones

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